domingo, 13 de enero de 2013

CAPÍTULO 2 ‘Adiós’


'Adiós'

La semana había pasado medianamente rápida, ya era viernes, por fin. Pero por muy rápida que hubiera pasado, todo seguía igual. Yo seguía vomitando cada dos por tres, Troy seguía haciendo lo que quería conmigo… y sí, sé que se lo había contado a Brenda, pero desde aquel lunes, desde que le confesé todo, no volvimos a hablar de ese tema, no sé, se podría decir que era un tema tabú. Yo no quería hablar de aquello y le hacía ver a Brenda que todo iba a mejor, incluso le dije que Troy ya no me hacía aquello y que yo había dejado de provocarme vómitos, cosa que no era verdad. Pero, ¿para qué agobiarla? No quería joderle la vida y que solo estuviese pendiente de mí, es una chica guapa, simpática, buena persona, lo tenía todo y no pensaba hacerle la vida más difícil por tener que preocuparse de una idiota como yo. Me había pasado la semana pensando en lo de irme de aquí, pero no estaba segura, aquí tenía a Brenda, además no creo que por irme de esta ciudad todo se fuera a arreglar de repente.

Ya eran menos veinte, Brenda estaría a punto de llegar. Yo ya estaba vestida, preparada, todo, incluso ya había vomitado una vez esta mañana.
De repente, el timbré sonó y supuse que era Brenda. Abrí la puerta, y en efecto, era ella, tan guapa y radiante como siempre.
- Aleeeeeeeeexa.- Gritó sonriente, como si hubieran pasado años desde la última vez que nos vimos.
- Diosa pelirroja.- Reí y la abracé. Delante de ella fingía una sonrisa para que no sospechara nada.- ¿Y eso que estás tan contenta?
- No sé…- Dijo sonriente mientras nos dirigíamos a su coche.- Quizás es porque me gusta el invierno, o que hoy es viernes, o… ¡qué hoy hago cuatro meses con Eric!- Exclamó.
- Vaya, cuanto me alegro.- Sonreí y la abracé antes de montar en el coche.
Eric era el novio de Brenda. Era buen chico, pero tampoco lo conocía mucho. Sé que llevar cuatro meses con un chico no es para estar así de efusiva, pero, a Brenda los novios nunca le han durado más de uno o dos meses, por lo tanto la entendía.
- Eric es el chico perfecto.- Me dijo con un brillo especial en los ojos una vez ya montadas en el coche.
- Hacéis muy buena pareja, enserio.
- Gracias, Alex. Esta noche me va a llevar a un restaurante a cenar, aún no me lo creo.
- Pues créelo, tonta.- Le di un beso en la mejilla.
[…]
Las clases eran igual de aburridas que siempre, estaba a punto de dormirme en física, hasta que por fin sonó el timbre. Ahora tocaba educación física, - qué bien- pensé irónicamente. Pero antes de dirigirme al gimnasio necesitaba ir al baño. Cuando me dirigía al aseo, me encontré con Troy y unos amigos suyos, y lógicamente me saludó, se supone que éramos la pareja perfecta, la envidia de todos, los más enamorados.
- Hola cariño.- Me dijo él mientras me cogía de la cintura y me daba un beso de esos de película.
- Hola cielo.- Le correspondí con un suave beso.- Hola chicos.- Saludé a los amigos de Troy.- Bueno, yo me voy que tengo gimnasia.
Me solté de sus brazos y empecé a caminar.
- Pero Alex, si por allí no está el gimnasio.- Me advirtió mi ‘novio’.
- Lo sé amor, pero es que voy al baño. Luego nos vemos.- Me despedí.
Continué andando hasta llegar al aseo. Entré y cerré la puerta. Cuando iba a entrar a un baño, oí que la puerta se abría. Giré y vi a Troy.
- ¿Qué haces aquí?- Pregunté confusa.
- Venga, Alexa.- Me cogió en brazos, me metió en un baño y me pegó a la pared. Comenzó a darme besos y a desabrocharme los pantalones.- Date prisa que tengo clase.
- Troy para.- Intenté apartarlo con las manos pero siguió.- Que pares, déjame, no quiero sexo.- Dije con un tono más elevado.
En ese momento me soltó y paró.
- Muy bien, como quieras, pero que sepas que nadie te querrá nunca, das asco. Eres una puta.- Esas palabras me sentaron mal, muy mal, pero no podía quedarme callada y cuando ya se iba abrí la boca.
- Y tú un imbécil.
- ¿Qué has dicho?- Se giró y me miró desafiante.
- Lo que oíste.- Dije con un poco de temor.
Después de aquello y cuando menos me lo esperaba, me pegó una bofetada.
- Zorra.- Abrió la puerta y salió.
En aquel momento comencé a llorar, me miré al espejo y vi toda mi cara marcada por una gran mano roja. Busqué en mi bolso, encontré una chocolatina, la abrí y le pegué un bocado. A continuación me fui al váter, me arrodillé frente a él e hice lo que solía hacer; vomitar.
Después de aquel altercado, no me lo pensé dos veces y me fui al despacho del director.
Toqué a la puerta y oí un ‘adelante’.
- Alexandra, ¿qué te trae por aquí?- Me dijo el señor Evans.
El Sr. Evans era el director del instituto y mi profesor de química. Era un hombre de unos cincuenta y tantos, alto, pelo canoso y muy agradable. Lo conocía desde pequeña, ya que era un gran amigo de mi padre.
- Pues… Verá, querría pedir el traspaso.
- ¿Cómo el traspaso?- Me preguntó alarmado.
- Eh… Sí, se lo pido por favor.
- Bueno, ¿y a qué centro te gustaría ir?
- Pues no sé, me voy a Canadá, pero no sé a cual, por eso se lo pido a usted.
- ¿¡Canadá!?
- Sí, con mi hermana.
- Pero, ¿tus padres saben algo?
- Claro, están conformes.- Mentí. La verdad, aquí, en California, podías hacer muchas cosas sin el permiso de tus padres mientras tuvieras más de 16 años, y una de ellas era esta, el traspaso.
- Bueno, está bien, veré que puedo hacer.- Comenzó a teclear el ordenador.- Espera un momento.
[…]
- Bueno, pues Alexa, ya sabes a partir del lunes empiezas en ese instituto de Stratford, eso sí, tienes que entender que el curso ya comenzó y que los mejores institutos están llenos, no quedan plazas. Este es el que está más cerca de la casa de tu hermana, no es muy bueno, pero tranquila, solo te queda este curso y luego irás a la universidad.
- Claro.- Asentí.
- Espero que estés bien, y volvernos a ver pronto. ¡Ah! Toma, este papel lo tienes que entregar el primer día de clase.- Me entregó una hoja.
- Por supuesto y gracias.
Salí del despacho y dio la casualidad de que Brenda pasaba por ahí.
- ¡Alexa!- Se dirigió hacia mí.- ¿Dónde te habías metido?
- Eh… Nada, vine a preguntar una cosa y me entretuve.
- Ah, vale. Por cierto, ¿qué es ese papel?- Dijo mientras lo señalaba.
- Nada, basura.- Lo guardé en mi bolso y continuamos andando.
Ya era hora de irse a casa y Brenda se ofreció a llevarme a la mía. Cuando ya estábamos en la puerta de mi casa nos despedimos.
- Pásatelo muy bien esta noche, te lo mereces.- Le dije mientras la abrazaba.
- Gracias, lo haré, no lo dudes.- Me guiñó un ojo.- Nos vemos este fin de semana, ¿sí?- Asentí con la cabeza.
- Te quiero muchísimo, Brenda.- La volví a abrazar y le de un beso es la mejilla.
Me miró extraña ante aquel último comentario que hice.
- Y yo a ti, Alexa.- Sonrió.- Me voy, hablamos luego.
- Claro.- Contesté.
Cuando la vi montar en aquel auto empecé a llorar, aún no estaba segura de lo que iba a hacer, pero debía hacerlo, por mi bien.
Entré a casa, no había nadie, como de costumbre. No entré ni en la cocina, ya que no me apetecía comer nada para luego ir a vomitar. Subí directa a mi habitación, encendí el ordenador y tecleé ‘viajes de ida a Canadá para esta noche’. Estuve mirando todos los resultados que habían, el que más pronto salía era a las seis de la madrugada sin pensarlo dos veces cliqué al botón que ponía ‘comprar’, metí el código de la tarjeta de crédito y ya. Ya tenía ese billete que tanto quería para poder salir de aquí. Apagué el ordenador, me levanté de la silla, me acerqué al armario y saqué mis dos grandes maletas para meter toda mi ropa y mis cosas.
Empecé por meter el portátil y luego la ropa. Por último cogí una caja en la que guardaba todos mis recuerdos desde los diez años. Antes de meterla en la maleta, la abrí, me apetecía recordar algunas cosas. Empecé a ver souvenirs que tenía de ciudades que había visitado, también vi posters guardados de mis ídolos y por último vi fotos, con Brenda. Otra fría lágrima recorrió mi mejilla y un escalofrío todo mi cuerpo.
No podía irme sin despedirme de Brenda, sería un mal gesto, una falta de respeto, pero tampoco se lo quería decir ahora, porque sé que le jodería la noche y no quiero estropearle nada.
[…]
Ya había terminado de hacer las maletas, ahora me encontraba delante de mi escritorio, con dos folios enfrente de mí. Pensé que no era una buena idea irme sin decir nada, sin ni siquiera despedirme, por lo tanto ideé escribir dos cartas; un para mis padres y otra y la más importante para Brenda.
Comencé con la que iba a escribir a mis padres:

Me voy de casa, estaré bien, tranquilos, me voy a vivir con Kristen.
Os quiero.
Att: Alexandra.
Con mis padres no fui muy explícita, ya que, nunca tuve mucha relación con ellos, solo los lazos de sangre que nos unían.
A la hora de escribir la carta dirigida a Brenda, no me salían las palabras. Eran tantos años juntas, tantos recuerdos, tantas experiencias. Pero al fin me salió algo, no me esmeré mucho, pero sí lo suficiente para que me entendiera y supiera que la quería muchísimo:

Lo siento mucho, pero necesitaba irme de aquí. Me voy a vivir con mi hermana Kristen a Canadá.
Últimamente, como ya sabes, no he pasado un buen momento en la vida, y por esa razón necesito alejarme de todo esto. Mi marcha será temporal, tranquila, cuando tengo algo de tiempo vendré a verte, te lo prometo.
Sabes que aunque no esté allí puedes llamarme cada vez que tengas un problema, sabes que siempre estaré ahí. Lo siento de verdad.
Te quiero muchísimo, Brenda. No quiero que estés mal.
Att: Alexa.

Al terminar de escribir la carta una lágrima cayó en ella, intenté quitarla sin estropear el papel.
Terminé de preparar todo, me tumbé en el sofá a ver la tele y ahí me quedé hasta las once de la noche. A esa hora me levanté y me fui a la cama, debía dormir un poco, ya que el vuelo salía a las seis y tendría que estar una hora antes, es decir, a las cinco, para facturar y por lo tanto me levantaría sobre las cuatro. Apagué la luz y puse el despertador.
A la mañana siguiente, bueno mejor dicho madrugada, me levanté, eran las cuatro y lógicamente era de noche.
Me vestí sencilla, no tenía ganas de arreglarme. Agarré la carta que era para mis padres y la dejé sobre la estantería de la entrada. Luego cogí la que iba dirigida a Brenda y la guardé en mi bolso. A continuación cogí las maletas, abrí la puerta y salí fuera, en el momento que cerré la puerta una escalofriante sensación recorrió mi cuerpo.
Llamé un taxi, que extrañamente vino bastante rápido para lo que solían tardar habitualmente.
Antes de indicarle al taxista que me llevara al aeropuerto le di la dirección de la casa de Brenda, tenía que dejarle la carta. Al llegar bajé del coche, saqué la carta de mi bolso y me aproximé al buzón. Metí la carta por la rendija y comencé a llorar. Me di la vuelta y me dirigí al taxi, debía irme. Una vez montada en el vahículo le di la orden al taxista de que me llevara al aeropuerto.
Veinte minutos después ya estábamos allí, bajé y el conductor me ayudó a llevar las maletas hasta el lugar donde había que facturarlas. Se lo agradecí y le pagué el coste del trayecto. Una vez todas las maletas facturadas, me senté a esperar que me dieran paso a poder entrar en el avión. A las seis y media – con media hora de retraso - una voz femenina por megafonía, anunció que ya podíamos entrar al avión.
Me levanté de aquellas sillas tan incómodas y fui al avión, entré y busqué la butaca en la cual me tocaba sentarme, - tranquila Alexa, todo saldrá bien – me dije para mi misma.
Ahora mismo estaba dentro de un avión, rumbo a una ciudad que desconocía y a punto de que mi vida diera un cambio radical, aunque un cambio no siempre significa que vaya a ser bueno.
                                                 ***
Pues no sé que decir hoy JAJA
A ver, espero que os haya gustado, y sino, pues lo siento, aunque a mi tampoco me ha agradado mucho este capítulo pero bueno. Por cierto, creo que en el capítulo 3 ya saldrá Justin adshadgshjfgadf juju:3
Y bueno, que espero vuestro siguiente y solo os pido una cosi: ¿me recomendáis? Es que tengo pocas lectoras, por fi*^*
Os quiero mucho, bonitas.

1 comentario:

  1. me encanta estoy ansiosa por el capitulo 3 ya saldra justin mi pequeño Kidrauhl bueno siguiente bonita que lo haces muy bien :)

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