domingo, 6 de enero de 2013

CAPÍTULO 1 ‘Realidad’


‘Realidad’

Los rayos de sol iluminaron mi cara. Era sábado, las once de la mañana. Me levanté, bajé a la cocina, miré alrededor, no había nadie, como siempre. Yo solía pasar el día sola, en casa, a no ser que viniese Brenda, pero últimamente venía menos ya que tenía novio nuevo, pero con el de ahora llevaba unos meses, y como era su primera relación se podría decir seria quería poner todo su empeño para que saliera bien. Cogí una manzana y volví a subir a mi habitación. Le pegué un bocado y enseguida fui al baño, me arrodillé delante del váter, me metí los dedos en la boca y comencé a vomitar, si, era bulímica cosa que nadie sabía. Me levanté, me miré al espejo, -eres una puta gorda- pensé. Empecé a llorar, y seguidamente di un golpe con mi puño en el espejo, con tanta fuerza que el espejo se rompió y mi mano empezó a sangrar. Al momento sonó mi móvil, era Troy, lo cogí.
· Dime.
· Voy para tu casa en diez minutos.
· No, Troy, hoy no, por favor.
Me colgó, eso quería decir que venía, que le daba igual lo que le había dicho. Abrí el botiquín, cogí una venda, me la puse lo mejor que pude. Diez minutos después, como ya había dicho, Troy estaba llamando a la puerta, bajé y abrí.
- Por favor Troy vete, hoy no tengo ganas.
- Pero yo sí.- Me cogió de la mano y me llevó hasta mi habitación.
Me empezó a besar en la boca, yo aparté mi cara, pero el siguió con mi cuello, empezó a desabotonar la parte de arriba de mi pijama, hasta dejarme sin ella. Continuó besándome, él se quitó su ropa y a mí terminó por quitarme los pantalones. Me tiró a la cama y se colocó encima de mí, me desabrochó el sujetador, me quitó las bragas y él se quitó sus calzoncillos, sacó un preservativo y acabamos haciéndolo. Al terminar se vistió rápidamente y se fue sin tan solo decirme adiós.
Y sí, aquella era mi ‘perfecta’ vida, era bulímica, con la autoestima por los subsuelos y con un novio que solo me quería por el sexo cuando él quisiese. Y bueno, la bulimia y la autoestima por los suelos, también se podría decir que fue producida por Troy. De repente me vino un flash back a la cabeza.
*FLASH BACK*
(Seis meses antes)
- Venga Alexa, quítate la blusa.- Me dijo Troy mientras me besaba el cuello.
- No, no me apetece sexo ahora.
- ¿Por qué?
- Tío, Troy, estás todo el día pidiéndome sexo, y yo quiero un chico me lleve al cine, a dar una vuelta… no solo follar, follar y follar.
- Mira Alexandra, me deberías de dar las gracias, ya que yo al menos quiero sexo contigo, porque si me dejas, ¿quién va a querer estar con una gorda, asquerosa, fea e insoportable como tú?
*FIN DEL FLASH BACK*
Desde entonces, no me quito esas palabras de la cabeza ‘gorda, asquerosa, fea e insoportable’ , porque en realidad, tiene toda la razón, doy asco.
Brenda no sabe nada, ya que, si se enterase movería mares y tierras para hundir a Troy y que yo me mejorara, y no quería.
Estuve en mi casa, aburrida, sin nada que hacer. Abrí el armario para sacar una manta, ya que tenía frío, de repente una caja se me cayó encima. La abrí, era una caja llena de fotografías, empecé a ojearlas, una me llamó la atención: éramos mi hermana y yo dos meses antes de que ella decidiera irse de casa y abandonarnos, o eso es lo que me había contado mi madre. Aunque si yo hubiera sido ella también lo habría hecho.
Miré la siguiente foto, fue el día antes de que se fuera.
*FLASH BACK*
- Alex, ven a mi habitación.- Me gritó mi hermana.
- Dime.- Dije entrando por la puerta.
- Ven, vamos a hacernos una foto.
- ¿Para qué? Ya tenemos muchas.
- Quiero otra foto con mi hermana.
- Venga, va.
Nos colocamos juntas, mi hermana me dio un beso en la mejilla, yo empecé a reír y ¡zas! ¡foto! La pasó al ordenador y acto seguido la imprimió. Hizo dos copias, una se la quedó ella y otra me la dio a mí.
- Toma, si algún día estás mal, mírala y recuerda que te quiero y que tienes a tu hermana para todo.
- Pero, ¿que dices, Kristen?
- Un día lo comprenderás.
*FIN DEL FLASH BACK*
Ahora es cuando más necesitaba a mi hermana, hacía cinco años que no la veía. Había veces que hablábamos por teléfono, pero no mucho. Sé que se fue a vivir a una pequeña localidad de Canadá llamada Stratford, había veces que desearía ir con ella pero no puedo, aunque… ¿por qué no? Podría irme a vivir con ella, empezar una nueva vida, alejada de todo esto, pero… Y Brenda, ¿qué? Nunca habíamos estado separadas más de una semana. El verano lo solíamos pasar juntas, la navidad también, prácticamente toda nuestra vida hemos estado juntas.
Estuve pensando todo el fin de semana la idea de irme, pero no estaba segura, dejaría todo por empezar de cero, y no creo que fuera a ser muy fácil.
#Lunes.
Sonó el despertador, me levanté e hice como cada mañana, me vestí, cogí algo para comer, volví a subir a mi habitación, entré al baño y volví a vomitar, no podía evitarlo, necesitaba hacerlo.
|| Narra Brenda ||
Ya me había arreglado, cuando cogí mi coche y decidí ir a casa de Alex a recogerla y darle una sorpresa, ya que este fin de semana no nos habíamos visto.
Al llegar a la puerta, aparqué el vehículo y toqué a la puerta, pero nadie contestaba, menos mal que tenía una copia de la llave de su casa, la saqué del bolso y abrí. Miré en la cocina, no había nadie.
- ¿Alexa?- Nadie contestaba.- ¿Alexandra?- Comencé a oír ruidos extraños procedentes de su habitación, me empecé a asustar. Empecé a subir las escaleras cuidadosamente, entré en su habitación, miré y tampoco había nadie, fue entonces cuando me di cuenta de que los ruidos provenían del baño, entré y la vi ahí: arrodillada delante del retrete provocándose vómitos.
- ¿Qué coño haces, Alexandra?- La levanté y la miré a los ojos.
- Yo…- Agachó su mirada.
- ¿Por qué haces esto?
- ¿No me ves? Soy una puta obesa.- Se derrumbó y comenzó a llorar.
- ¿Qué dices? ¿Tú, obesa? A ver, dime, ¿desde cuándo llevas con esto?
- Empecé hará unos seis meses.
- ¿Qué? ¿Y por qué coño no me has dicho nada?
- Déjalo Brenda, no tengo ganas de hablar de esto.- Salió del baño. Cogió su mochila y bajó a la planta baja. La seguí, la cogí del brazo y la volví a mí.
- No, no lo pienso dejar. Eres mi mejor amiga, mi hermana, y no te puedo ver así.
- Por favor, déjalo por ahora. Vámonos.
|| Narra Alexandra ||
Me di la vuelta, abrí la puerta de la entrada y salí. Brenda me siguió, nos montamos en su descapotable azul metálico. Permanecíamos calladas. Ni una palabra, ni un gesto, ni un mísero ruido, nada. De repente paramos en un semáforo que se encontraba en rojo. Fui a abrir mi mochila para coger un chicle, fue entonces cuando al hacer ese gesto Brenda vio mi mano, vendada.
- ¿Qué es esto?- Me preguntó mientras alzaba mi mano.
- Nada, el otro día me corté con una botella.
- Ya, claro, y yo me chupo el dedo, ¿no?
De repente el semáforo se volvió verde y Brenda giró a la derecha.
- ¿A dónde vas? Por allí no está el instituto.- Pregunté extrañada.
No me contestó y a los dos minutos aparcó el coche al lado de un descampado, mejor dicho, el descampado. Cuando Brenda y yo éramos pequeñas solíamos escaparnos de casa e ir a ese descampado a jugar con niños de por allí cerca. En realidad, como he dicho antes, nos escapábamos, ya que a nuestros padres no les hacía gracia que fuéramos a aquel descampado a jugar con niños de clase social y económica más baja que la nuestra.
- Baja del coche.- Me dijo ella mientras me abría la puerta.
Hice caso a su orden y bajé. Empecé a mirar alrededor, encontramos unos troncos de madera por ahí, nos dirigimos hacia ellos y nos sentamos.
- ¿Me vas a contar lo que pasa?- Siguió insistiendo.
- No es nada, tonterías.
- Mira, Alexa, llevamos juntas prácticamente desde que nacimos, y me jode que no me cuentes esto, dices que no es nada, pero te he pillado provocándote vómitos y ahora con unos grandes cortes en las mano y sé que te pasa algo, estás rara, no eres la Alexandra Crown fiestera, positiva, alocada que yo conocí y me jode que no me lo cuentes, porque se supone que somos como hermanas y sabes que si me lo cuentas y me parece mal, no te juzgaré, al contrario te apoyaré y te ayudaré.
Después de esas palabras me quedé un tanto asombrada. Debía contárselo, no podía seguir ocultándole todo.
- Está bien…- Cogí aire y respiré fuerte.
Le comencé a contar todo, lo de Troy, la bulímia, la autoestima por los suelos todo.
- Joder Alex.- Me dijo Brenda después de haberle contado todo.- ¿Por qué no me lo contaste antes?
- Tenía miedo.
- ¿De qué?
- Pues de quedarme sola, sin nada y perder todo.
- A mí nunca me perderás, lo sabes. Pero, ¿te puedo hacer una pregunta?
- Claro.- Contesté.
- Lo de Troy y tal, ¿por qué lo hizo?
- No lo sé.- Agaché la cabeza.
- Parecía enamorado de ti y tú de él, parecíais felices.
- Lo sé, Brenda. Pero es que todo lo que reluce no es oro.
- Bueno, tú tranquila, verás como todo se solucionará y yo te ayudaré.- Me abrazó.
En aquel momento, noté un lágrima deslizarse por mi mejilla.

                                             ***
Pues a ver, espero que os haya gustado el primer capítulo y pues que leáis la novela y tal. Sé que este capítulo ha sido un poco corto, pero tened en cuenta que es el primero y que aquí os presento la vida de la protagonista y eso, eso sí, los demás ya empezarán a ser, más largos.
Ale, ya no tengo nada más que decir, bueno una cosa más: ¿me podéis recomendar, por favor? Os lo agradecería muchísimo.
Espero vuestro siguiente*^*
Os quiero<3

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