‘Realidad’
Los rayos de sol iluminaron mi cara. Era sábado, las once de
la mañana. Me levanté, bajé a la cocina, miré alrededor, no había nadie, como
siempre. Yo solía pasar el día sola, en casa, a no ser que viniese Brenda, pero
últimamente venía menos ya que tenía novio nuevo, pero con el de ahora llevaba
unos meses, y como era su primera relación se podría decir seria quería poner
todo su empeño para que saliera bien. Cogí una manzana y volví a subir a mi
habitación. Le pegué un bocado y enseguida fui al baño, me arrodillé delante
del váter, me metí los dedos en la boca y comencé a vomitar, si, era bulímica
cosa que nadie sabía. Me levanté, me miré al espejo, -eres una puta gorda-
pensé. Empecé a llorar, y seguidamente di un golpe con mi puño en el espejo,
con tanta fuerza que el espejo se rompió y mi mano empezó a sangrar. Al momento
sonó mi móvil, era Troy, lo cogí.
· Dime.
· Voy para tu casa en diez minutos.
· No, Troy, hoy no, por favor.
Me colgó, eso quería decir que venía, que le daba igual lo
que le había dicho. Abrí el botiquín, cogí una venda, me la puse lo mejor que
pude. Diez minutos después, como ya había dicho, Troy estaba llamando a la
puerta, bajé y abrí.
- Por favor Troy vete, hoy no tengo ganas.
- Pero yo sí.- Me cogió de la mano y me llevó hasta mi
habitación.
Me empezó a besar en la boca, yo aparté mi cara, pero el
siguió con mi cuello, empezó a desabotonar la parte de arriba de mi pijama,
hasta dejarme sin ella. Continuó besándome, él se quitó su ropa y a mí terminó
por quitarme los pantalones. Me tiró a la cama y se colocó encima de mí, me
desabrochó el sujetador, me quitó las bragas y él se quitó sus calzoncillos,
sacó un preservativo y acabamos haciéndolo. Al terminar se vistió rápidamente y
se fue sin tan solo decirme adiós.
Y sí, aquella era mi ‘perfecta’ vida, era bulímica, con la
autoestima por los subsuelos y con un novio que solo me quería por el sexo
cuando él quisiese. Y bueno, la bulimia y la autoestima por los suelos, también
se podría decir que fue producida por Troy. De repente me vino un flash back a
la cabeza.
*FLASH BACK*
(Seis meses antes)
- Venga Alexa, quítate la blusa.- Me dijo Troy mientras me
besaba el cuello.
- No, no me apetece sexo ahora.
- ¿Por qué?
- Tío, Troy, estás todo el día pidiéndome sexo, y yo quiero
un chico me lleve al cine, a dar una vuelta… no solo follar, follar y follar.
- Mira Alexandra, me deberías de dar las gracias, ya que yo al
menos quiero sexo contigo, porque si me dejas, ¿quién va a querer estar con una
gorda, asquerosa, fea e insoportable como tú?
*FIN DEL FLASH BACK*
Desde entonces, no me quito esas palabras de la cabeza
‘gorda, asquerosa, fea e insoportable’ , porque en realidad, tiene toda la
razón, doy asco.
Brenda no sabe nada, ya que, si se enterase movería mares y
tierras para hundir a Troy y que yo me mejorara, y no quería.
Estuve en mi casa, aburrida, sin nada que hacer. Abrí el
armario para sacar una manta, ya que tenía frío, de repente una caja se me cayó
encima. La abrí, era una caja llena de fotografías, empecé a ojearlas, una me
llamó la atención: éramos mi hermana y yo dos meses antes de que ella decidiera
irse de casa y abandonarnos, o eso es lo que me había contado mi madre. Aunque
si yo hubiera sido ella también lo habría hecho.
Miré la siguiente foto, fue el día antes de que se fuera.
*FLASH BACK*
- Alex, ven a mi habitación.- Me gritó mi hermana.
- Dime.- Dije entrando por la puerta.
- Ven, vamos a hacernos una foto.
- ¿Para qué? Ya tenemos muchas.
- Quiero otra foto con mi hermana.
- Venga, va.
Nos colocamos juntas, mi hermana me dio un beso en la
mejilla, yo empecé a reír y ¡zas! ¡foto! La pasó al ordenador y acto seguido la
imprimió. Hizo dos copias, una se la quedó ella y otra me la dio a mí.
- Toma, si algún día estás mal, mírala y recuerda que te
quiero y que tienes a tu hermana para todo.
- Pero, ¿que dices, Kristen?
- Un día lo comprenderás.
*FIN DEL FLASH BACK*
Ahora es cuando más necesitaba a mi hermana, hacía cinco
años que no la veía. Había veces que hablábamos por teléfono, pero no mucho. Sé
que se fue a vivir a una pequeña localidad de Canadá llamada Stratford, había
veces que desearía ir con ella pero no puedo, aunque… ¿por qué no? Podría irme
a vivir con ella, empezar una nueva vida, alejada de todo esto, pero… Y Brenda,
¿qué? Nunca habíamos estado separadas más de una semana. El verano lo solíamos
pasar juntas, la navidad también, prácticamente toda nuestra vida hemos estado
juntas.
Estuve pensando todo el fin de semana la idea de irme, pero
no estaba segura, dejaría todo por empezar de cero, y no creo que fuera a ser
muy fácil.
#Lunes.
Sonó el despertador, me levanté e hice como cada mañana, me
vestí, cogí algo para comer, volví a subir a mi habitación, entré al baño y
volví a vomitar, no podía evitarlo, necesitaba hacerlo.
|| Narra Brenda ||
Ya me había arreglado, cuando cogí mi coche y decidí ir a
casa de Alex a recogerla y darle una sorpresa, ya que este fin de semana no nos
habíamos visto.
Al llegar a la puerta, aparqué el vehículo y toqué a la
puerta, pero nadie contestaba, menos mal que tenía una copia de la llave de su
casa, la saqué del bolso y abrí. Miré en la cocina, no había nadie.
- ¿Alexa?- Nadie contestaba.- ¿Alexandra?- Comencé a oír ruidos
extraños procedentes de su habitación, me empecé a asustar. Empecé a subir las
escaleras cuidadosamente, entré en su habitación, miré y tampoco había nadie,
fue entonces cuando me di cuenta de que los ruidos provenían del baño, entré y
la vi ahí: arrodillada delante del retrete provocándose vómitos.
- ¿Qué coño haces, Alexandra?- La levanté y la miré a los ojos.
- Yo…- Agachó su mirada.
- ¿Por qué haces esto?
- ¿No me ves? Soy una puta obesa.- Se derrumbó y comenzó a
llorar.
- ¿Qué dices? ¿Tú, obesa? A ver, dime, ¿desde cuándo llevas
con esto?
- Empecé hará unos seis meses.
- ¿Qué? ¿Y por qué coño no me has dicho nada?
- Déjalo Brenda, no tengo ganas de hablar de esto.- Salió
del baño. Cogió su mochila y bajó a la planta baja. La seguí, la cogí del brazo
y la volví a mí.
- No, no lo pienso dejar. Eres mi mejor amiga, mi hermana, y
no te puedo ver así.
- Por favor, déjalo por ahora. Vámonos.
|| Narra Alexandra ||
Me di la vuelta, abrí la puerta de la entrada y salí. Brenda
me siguió, nos montamos en su descapotable azul metálico. Permanecíamos calladas.
Ni una palabra, ni un gesto, ni un mísero ruido, nada. De repente paramos en un
semáforo que se encontraba en rojo. Fui a abrir mi mochila para coger un
chicle, fue entonces cuando al hacer ese gesto Brenda vio mi mano, vendada.
- ¿Qué es esto?- Me preguntó mientras alzaba mi mano.
- Nada, el otro día me corté con una botella.
- Ya, claro, y yo me chupo el dedo, ¿no?
De repente el semáforo se volvió verde y Brenda giró a la
derecha.
- ¿A dónde vas? Por allí no está el instituto.- Pregunté
extrañada.
No me contestó y a los dos minutos aparcó el coche al lado
de un descampado, mejor dicho, el descampado. Cuando Brenda y yo éramos
pequeñas solíamos escaparnos de casa e ir a ese descampado a jugar con niños de
por allí cerca. En realidad, como he dicho antes, nos escapábamos, ya que a
nuestros padres no les hacía gracia que fuéramos a aquel descampado a jugar con
niños de clase social y económica más baja que la nuestra.
- Baja del coche.- Me dijo ella mientras me abría la puerta.
Hice caso a su orden y bajé. Empecé a mirar alrededor,
encontramos unos troncos de madera por ahí, nos dirigimos hacia ellos y nos
sentamos.
- ¿Me vas a contar lo que pasa?- Siguió insistiendo.
- No es nada, tonterías.
- Mira, Alexa, llevamos juntas prácticamente desde que nacimos,
y me jode que no me cuentes esto, dices que no es nada, pero te he pillado
provocándote vómitos y ahora con unos grandes cortes en las mano y sé que te
pasa algo, estás rara, no eres la Alexandra
Crown fiestera, positiva, alocada que yo conocí y me jode que
no me lo cuentes, porque se supone que somos como hermanas y sabes que si me lo
cuentas y me parece mal, no te juzgaré, al contrario te apoyaré y te ayudaré.
Después de esas palabras me quedé un tanto asombrada. Debía
contárselo, no podía seguir ocultándole todo.
- Está bien…- Cogí aire y respiré fuerte.
Le comencé a contar todo, lo de Troy, la bulímia, la
autoestima por los suelos todo.
- Joder Alex.- Me dijo Brenda después de haberle contado
todo.- ¿Por qué no me lo contaste antes?
- Tenía miedo.
- ¿De qué?
- Pues de quedarme sola, sin nada y perder todo.
- A mí nunca me perderás, lo sabes. Pero, ¿te puedo hacer
una pregunta?
- Claro.- Contesté.
- Lo de Troy y tal, ¿por qué lo hizo?
- No lo sé.- Agaché la cabeza.
- Parecía enamorado de ti y tú de él, parecíais felices.
- Lo sé, Brenda. Pero es que todo lo que reluce no es oro.
- Bueno, tú tranquila, verás como todo se solucionará y yo
te ayudaré.- Me abrazó.
En aquel momento, noté un lágrima deslizarse por mi mejilla.
***
Pues a ver, espero que os haya gustado el primer capítulo y
pues que leáis la novela y tal. Sé que este capítulo ha sido un poco corto,
pero tened en cuenta que es el primero y que aquí os presento la vida de la
protagonista y eso, eso sí, los demás ya empezarán a ser, más largos.
Ale, ya no tengo nada más que decir, bueno una cosa más: ¿me
podéis recomendar, por favor? Os lo agradecería muchísimo.
Espero vuestro siguiente*^*
Os quiero<3
No hay comentarios:
Publicar un comentario